4 marzo 2024

88.3 Radio Ciudad

La primera del dial

POR LOS CAMINOS DEL CARNAVAL GOYANO CAPÍTULO 6 (FINAL)

HUELLAS DE 4 DÍAS LOCOS

Por Javier Gauto

Una comparsa de abajo que empezó con altura. No solo por su origen humilde, sino porque a pesar de ello se esmeró en aprovechar los escasos recursos y brilló en cada oportunidad a la hora del desfile, tanto es así que hasta la aparición de Zingarella, “Los Payasos” de “beba” Figueroa era la comparsa sensación. Con altura, además, porque cual comisión de frente José López abría la comparsa con sus zancos “caminando cerca de los cables”, aclara un memorioso integrante. Era 1973, y Los Payasos tocaban el cielo con las manos.

 “Nos emocionábamos. Estar ante tanta gente era una alegría para nosotros. Los chicos nos seguían, y al pasar por el club Social, desde los balcones nos tiraban serpentina”, relata con brillo en los ojos y voz alegre el otrora payaso. Era la época donde el desfile iniciaba en calles Colón y Ejército Argentino y doblaba en la esquina de Colón y España para luego retornar por José Gómez. “Era gratuito y todo el pueblo se iba a mirar”.

Lejos de las presunciones, con “la señora beba, que era la jefa y manejaba todo”, todos entendieron que la diversión era el objetivo. Así se recuerda prácticamente 50 años después. “Una comparsa humilde que siempre se presentaba, con batucada, Reina… y trajes sencillos: un pantalón, “chupín” como le dicen ahora, una camisa y un gorrito cruzado. Agua solo tomábamos porque no teníamos para otra cosa, pero éramos felices”, aclara. El sentido de la vida. Una enseñanza, porque no, acerca de que con poco y nada, y en las cosas sencillas, se puede hallar la verdadera felicidad. Pensamiento que sin dudas habrá sido transmitido o reforzado por Genoveva Figueroa.

El compromiso con la comparsa tuvo su premio, como evidencia la foto de uno de los festejos tras consagrarse ganadora, donde atrás y a la derecha, con su sonrisa inolvidable y sujetando una bandera, se la observa a Genoveva “Beba” Figueroa, y un poco más abajo, con un bombo en su regazo, su esposo Baldomero Castillo.

Aunque no se recuerda donde acontecían los ensayos, “ensayábamos tanto que, cuando llegó el primer día, ante el público fue algo impresionante y nos inhibimos un poco, pero igual salimos a divertirnos”, nos cuentan “los payasos” al rescatar de la memoria las sensaciones del primer día de desfile. “Fueron años muy lindos”. Y aclaran que musicalmente “todo era batucada, solo percusión”.

Veinte años después, en 1993, las posibilidades instrumentales habían aumentado bastante para todas las comparsas. Pero este año ocurrió algo novedoso: Poramba estrenó su pegadizo himno, aporte creativo de Rudy Domínguez; quién además refirió que creó para Porambacitos  su propio himno, y años más tarde los enredos de Ára Sunu, aquí también para las comparsas Mayor e Infantil.

Aquel año, la samba enredo de Poramba llamó la atención y el público fue de a poco tarareándola mientras junto al carro de sonido, por la calzada, caminaban y cantaban Selva Vera, Rogelio “el negro” Chiappe y Mariano Maciel acompañaba en guitarra. (ver foto).

Pasaron 6 años desde que Poramba se presenta en sociedad, con un desfile desde España a costanera y en la fiesta del surubí de ese mismo año 1987, para que incorpore la canción que hoy identifica plenamente a la comparsa. Ya entonces Rudy Domínguez dirigía la batería.

La aparición de Ára Sunu tiempo después fue –como se dijo en otro capítulo- el trueno que asustó a Poramba. Comparsa que también contó con su enredo, tarea que se encomendó nuevamente a Rudy Domínguez, desvinculado ya de Poramba.  Nuevamente Selva Vera aportó su voz, esta vez junto a la de Alejandro Fernández, además de a la par ejecutar estos el repinique y el teclado respectivamente. Rudy en tanto se lucía con el cabaquinho y la guitarra, Pacho Palacios con el bajo y Silvio Domínguez en la batería.

El bullicio de risas aún se oye en la avenida de la alegría. Calles de serpentina. Carnaval: insólito y leve tiempo loco en que el hombre desata sus locuras de ese fugaz tiempo feliz en que todo se olvida.

Pero de a poco, lentamente la música se va perdiendo, como si le costase marchar…Y detrás, el Murguero, el comparsero y sus seguidores  van dejando a su paso danzas alocadas y coreando estribillos y canciones con tarros y panderetas, pitos y matracas.

Así fueron pasando también estas presentaciones que transcurrieron por los caminos del carnaval goyano; que a muchos lectores fue activando sus memorias nostálgicas y estos fueron dejando comentarios de sus vivencias como protagonistas del carnaval, sea como espectador, diseñador, coreógrafo, pasista, músico, reina o figura destaque de algunas de las comparsas. Radica ahí lo interesante: poder reconstruir la historia desde la memoria colectiva. Como el caso de este comparsero de Los Payasos que se trasladó “20 cuadras para rememorar con unos amigos los tiempos aquellos”, y luego compartirlos con todos ustedes.

Sirvan estos 6 capítulos como modesto homenaje a aquellas comparsas que ya no están, las que perduran y las que van abriéndose paso con firmeza en el escenario de Momo. Para ponerles nombre, hablamos de Calipso, Los Payasos, Zulu, Zingarella, Goya Pora, Tropical, Karisma Samba Show, Poramba, Ára Sunu, Goya Vera, Oh Bahía, Aymara, Fénix, Ita Vera…; ahí donde Selva fue su coreógrafa en el 2009. Y así como este dato, queda aún en el archivo mucha información y retratos fotográficos que a su momento podrán seguir motivando nuevos encuentros con la historia del carnaval goyano.

Por lo pronto, El Murguero sigue cautelosamente las huellas cargadas de lentejuelas que va dejando a su paso el carnaval con las curvilíneas, simétricas y bellísimas figuras de sus mujeres con cara de ángel, y al volver la vista atrás, observa que lentamente van desapareciendo del horizonte las murgas y máscaras sueltas, esas que muchas veces entre comparsa y comparsa aportaban una cuota de alegría y se robaban risotadas con su algazara y extravagancia.

Fantasía del hombre, hoy dejas tu traje de lentejuelas y plumas soñando volver.

Momo, rey en mundo de fantasía; amante del carnaval, tu eres su espíritu en la realidad. El que sostiene la fuerza arrolladora que se vuelve música y baile, desparpajo y diversión ante el avance y la permanencia de una locura pandémica, que postergó a la locura del carnaval. Como sea, con videos alusivos, fotografías, exposiciones o textos como los compartidos hasta hoy, se intentó poder acercarnos a esta pasión y mantener vivo el espíritu carnestolendo; hasta que otra vez nos volvamos a ver “por los caminos del carnaval goyano”.

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